Ciudad De México, 01 de junio de 2026.- La directora de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM, Lorena Rodríguez León, enfatizó que numerosos países discuten actualmente la relevancia de contar con una estrategia que aborde la política industrial con la perspectiva de la tercera década del siglo XXI. Durante el seminario ‘Nuevas fronteras para la política industrial en México: innovación, gobernanza y transición verde’, realizado en la Unidad de Seminarios ‘Dr. Ignacio Chávez’, la funcionaria indicó que dicha estrategia debe permitir formular planes de acción para transformar las estructuras productivas, acelerar las transiciones verdes y recuperar las capacidades económicas estratégicas.

En la mesa titulada ‘Política industrial en disputa: democracia, transición verde y capacidades estatales’, Sabrina Fernandes, directora de Investigación de Alameda Institute, consideró necesario reconocer la diferencia entre producción y capacidad productiva. Fernandes señaló que la producción sin rumbo sirve solo a objetivos de algunos grupos, sin respetar los límites planetarios ni las condiciones ecológicas básicas. Al respecto, la especialista afirmó: “Debemos entender que no hay una naturaleza democrática en la política industrial; hay un sentido tecnocrático para ser una herramienta de los Estados, a fin de ayudar a sus aliados, ya sea del ámbito privado o de la sociedad, especialmente por dictaduras que sacaron ganancias para las élites”.

Por su parte, Amir Lebdioui, director del Centro de Tecnología e Industrialización para el Desarrollo de la Universidad de Oxford, insistió en que la mayoría de las personas expertas en política industrial provienen de países que no son democráticos o trabajan en naciones autocráticas. Lebdioui detalló que un estudio implementado por su equipo reveló que más de 70 por ciento de los países que han impulsado el tópico son autocráticos.

Maria Fernanda Valdés, economista senior del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, añadió que en el caso de Colombia, cuando se pensó en pasar de la elaboración de materias primas a prácticas más sostenibles, se consideró que únicamente se requería el apoyo técnico y se debía realizar a partir de cero. Valdés aseveró que lo más difícil de una política industrial en una democracia es la “economía del desmontaje”, es decir, construir nuevas coaliciones y legitimidad de visión de progreso que sea capaz de disputar el terreno de lo que está instalado.

El evento contó con la asistencia de estudiantes y personal académico. La Facultad de Economía de la UNAM, donde se llevó a cabo el encuentro, es la más antigua de México y la primera escuela de Economía en el país y América Latina; la institución cumplirá 100 años de existencia en 2029.