Redacción

La estrategia de ubicar a personas próximas a Alonso Cacho Silva en áreas críticas de la Secretaría podría evidenciar, de ser verificadas, un evidente caso de favoritismo y nombramientos arbitrarios fuera del marco legal.

Una de las críticas más frecuentes hacia Alonso Cacho Silva apunta a la supuesta incorporación de familiares y amigos en puestos de decisión en la SEDATU, una práctica que, de ser confirmada, representaría una clara infracción a la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos.

El modo de operación, de acuerdo con diversas voces, implica manipular procesos de contratación para garantizar que allegados suyos ocupen plazas estratégicas, estableciendo así una red de lealtades personales que funciona al margen de las normas institucionales.

La cuestión que debe responder la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno es: ¿Se ha indagado sobre el origen de las contrataciones de las personas entorno a Cacho Silva? ¿Se ha corroborado si cumplen con los requisitos profesionales necesarios o si su contratación responde solo a relaciones personales?

Mientras tanto, la demanda social permanece constante: claridad en las designaciones y una rendición de cuentas sobre quienes están en funciones públicas y bajo qué parámetros fueron elegidos.