Por Redacción

México (Unam), 17 de marzo de 2026.- La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estableció formalmente el Consejo Coordinador de Inteligencia Artificial, un órgano rector estratégico que articulará las capacidades institucionales para estudiar, analizar y generar conocimiento sobre las complejidades de esta tecnología emergente. El acuerdo fue firmado por el rector Leonardo Lomelí Vanegas, quien destacó la necesidad de fortalecer la autonomía tecnológica de la máxima casa de estudios y ofrecer soluciones con enfoque humanista y ético adaptadas a la realidad de México y América Latina.

El nuevo consejo funcionará como instancia estratégica para analizar las complejidades de la inteligencia artificial y sesionará de manera ordinaria al menos dos veces al año, además de reuniones extraordinarias cuando sea necesario. Para mantenerse a la vanguardia, el organismo se apoyará en un Comité Académico Interdisciplinario (CAI) que integrará diversas perspectivas del conocimiento.

La creación de este consejo se enmarca en un contexto de digitalización creciente en México, donde según estudios de Ipsos y Google citados por la universidad, el 66% de los mexicanos conectados a internet utilizan IA en su vida diaria, y el 77% de este grupo la emplea específicamente para educación y aprendizaje. A nivel global, el 77% de las empresas implementan o exploran el uso de estas tecnologías.

Entre los objetivos del consejo destacan la promoción de la integridad académica, la protección de la propiedad intelectual, la innovación en métodos de enseñanza y el desarrollo de competencias digitales entre la comunidad universitaria y la sociedad en general. La UNAM busca así posicionarse como referente en el desarrollo de inteligencia artificial con responsabilidad social y perspectiva latinoamericana.

Si bien el anuncio oficial no detalló la composición exacta del consejo, el presupuesto asignado para su operación ni el cronograma específico de implementación, la universidad enfatizó que este esfuerzo representa un paso crucial para enfrentar los desafíos éticos, legales y sociales que plantea el rápido avance de las tecnologías de inteligencia artificial.