Por Redacción

Washington D.C., 10 de agosto de 2026.- Un cartel con el rostro de Donald Trump y el lema “Make America Safe Again” cuelga en la fachada del Departamento de Justicia de EE.UU., simbolizando un cambio drástico en una institución que tradicionalmente ha sido considerada el miembro más independiente del Gabinete para limitar la interferencia política en asuntos judiciales.

La semana pasada, Trump rompió con la distancia que los presidentes han mantenido respecto al Departamento de Justicia desde Watergate, al nombrar a su exabogado y amigo Todd Blanche como fiscal general, jefe de dicha dependencia. Esta designación consolida el control del mandatario sobre el sistema de justicia, sumándose a la mayoría favorable que ya posee en la Corte Suprema, integrada por seis jueces conservadores, tres de ellos designados por Trump.

Blanche, quien se desempeñaba como fiscal general en funciones, asume el cargo que quedó vacante hace cinco meses tras la destitución de Pam Bondi. La salida de Bondi ocurrió por controversias relacionadas con el manejo de la desclasificación de archivos sobre Jeffrey Epstein y un enfoque descrito como vacilante para perseguir a los enemigos políticos de Trump. Blanche es considerado más leal al presidente que su predecesora y fue identificado como el estratega detrás de la sentencia de la Corte Suprema de 2024 que otorgó inmunidad a los presidentes por actos oficiales.

El nuevo fiscal general tiene un historial de defensa directa del mandatario: representó a Trump en el caso de dinero por silencio de Stormy Daniels, donde el presidente fue condenado por 34 cargos relacionados con registros comerciales falsificados para ocultar pagos de 130,000 dólares. Asimismo, Blanche participó en la defensa en los casos de conspiración y obstrucción electoral derivados de irregularidades en las elecciones de 2020, y en el caso por retención de documentos clasificados en la finca Mar-a-Lago.

El nombramiento de Blanche forma parte de una estrategia más amplia en la que Trump ha colocado alrededor de 20 de sus exabogados privados en roles estratégicos para relanzar procesamientos contra sus opositores políticos. En su etapa como fiscal general en funciones, Blanche también liberó el último lote de documentos de Epstein, un proceso marcado por irregularidades donde numerosos archivos permanecieron secretos mientras otros revelaban identidades de víctimas.