Por Redacción

Ciudad de Mexico, 10 de agosto de 2026.- El gobierno de Morena es paternalista al considerar menores de edad a los ciudadanos, afirmó Daniel Adame Osorio en una columna de opinión publicada por Quadratín México. El autor cuestiona si el ejecutivo federal se asume como “el poseedor de la verdad” y advierte que, bajo esta lógica, “los medios no nos corregirán, dado que no pueden tener datos distintos a los nuestros, dirá el gobierno de la 4T”.

En su análisis, Osorio contrasta la situación actual con el régimen del PRI, donde los votantes identificaban como personajes clave al sacerdote de su comunidad. Por el contrario, sostiene que para el gobierno de Morena, los apoyos sociales han convertido a la titular de la jefatura del Estado en “la mejor estadista alrededor del mundo”. Asimismo, el columnista reproduce la afirmación de la funcionaria de que “los chayotes (sobornos) ya no existen”.

El texto aborda la desaparición de los órganos autónomos constitucionales, acción que el autor atribuye a la retórica de la seguridad nacional. Según Osorio, el objetivo real de estas medidas es “fortalecer un gobierno opaco y tener el control de los asuntos públicos”. En este contexto, señala que los concesionarios de la radio y la televisión enfrentan riesgos derivados de esta dinámica.

La relación entre el poder público y los medios ha sido descrita como polémica, con intentos de controlar la información que transmiten. Osorio alerta que la libertad de prensa y la libertad de expresión están en riesgo debido a estas pretensiones de control informativo por parte del Estado.

Respecto a proyectos emblemáticos, el columnista menciona que “el descarrilamiento del tren interoceánico nunca sucedió” y califica al Tren Maya como un “negocio fantástico”. Para ilustrar la ética política, cita a Victoria Camps, académica de la Universidad de Barcelona, quien en su obra “El malestar de la vida pública” (Grijalvo, 1996) pone luz sobre las pretensiones del mundo de la política.

Finalmente, Osorio reflexiona sobre el horizonte temporal de los actores políticos, indicando que estos “no pueden darse el lujo de pensar a largo plazo, porque perderían votantes”, cerrando así su crítica a la gestión actual y sus implicaciones en la vida pública.