Por Redacción
Tulancingo, 20 de marzo de 2026.- Los cuerpos de tres hombres que habían sido reportados como desaparecidos fueron hallados tras haber salido el 17 de marzo de 2026 a concretar la venta de tres camionetas en la comunidad de Medias Tierras, dentro del municipio de Tulancingo, Hidalgo. Las víctimas fueron identificadas como Edgar Miguel Hernández Méndez, de 30 años, Luis Ángel Tapia Flores, de 40 años, y Luis Enrique Tapia Hernández, de 17 años.
De acuerdo con la información recabada, los tres individuos se desplazaron con el propósito de realizar una transacción comercial involving los vehículos. Tras no regresar ni establecer contacto, sus familiares activaron la alerta de desaparición, lo que motivó la intervención de las autoridades para iniciar un operativo de búsqueda.
Como resultado de las diligencias realizadas por los equipos de seguridad, se logró la recuperación de dos de las tres camionetas que los hombres transportaban. Sin embargo, la tercera unidad permanece sin localizar hasta el momento. El hallazgo de los cuerpos confirma el desenlace fatal de la desaparición reportada hace dos días.
Existen discrepancias en los reportes iniciales respecto a la ubicación exacta del hallazgo, ya que algunas fuentes indican que los cuerpos fueron localizados en el Estado de México, mientras que el evento principal de la desaparición y la intención de venta se originaron en Tulancingo. Asimismo, se menciona que los hombres podrían haber partido de la localidad de Tulanpetec, variante de Santiago Tulantepec, aunque el foco de la investigación se mantiene en la zona de Medias Tierras.
La organización civil Fundación Sonrisas Perdidas ha estado pendiente del caso, sumándose a la búsqueda que finalmente derivó en la localización de los restos. Las autoridades continúan con las investigaciones para determinar las circunstancias precisas en que ocurrieron los hechos y dar con el paradero del vehículo faltante.
Este caso se suma a la serie de incidentes de violencia e inseguridad que afectan a la región, donde la comercialización de vehículos ha sido en ocasiones utilizada como gancho para cometer delitos contra personas. Las familias de las víctimas esperan ahora respuestas claras sobre la autoría y los motivos de este crimen.
