Por Redacción

Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- Corea del Norte realizó una prueba de lanzacohetes múltiples (MRLS) de última generación el sábado 14 de marzo, supervisada personalmente por el líder Kim Jong Un, quien afirmó que el ejercicio demuestra la capacidad de su país para desplegar armas nucleares tácticas. El ensayo, reportado por la agencia estatal KCNA, involucró el disparo de 12 cohetes de 600 mm de calibre que impactaron una isla en el Mar del Este (también conocido como mar de Japón) a 364.4 kilómetros de distancia, según Pyongyang. Corea del Sur, que detectó los lanzamientos, condenó la acción como una provocación que viola resoluciones internacionales.

La Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA) detalló que dos compañías de artillería participaron en el operativo, el cual alcanzó una precisión del 100% según las autoridades norcoreanas. Kim Jong Un, acompañado de su hija Ju Ae –señalada como posible sucesora–, declaró que estas pruebas causan “inquietud a los enemigos” y exhiben el “poder destructivo del arma nuclear táctica” del país.

El ejercicio ocurre en un contexto de escalada tras el lanzamiento de “cerca de 10 misiles balísticos” reportado por Seúl el día anterior, aunque no está claro si ambos eventos están directamente vinculados. El Estado Mayor Conjunto (JCS) de Corea del Sur confirmó la detección de múltiples proyectiles provenientes del norte, los cuales fueron rastreados hasta impactar en aguas del mar de Japón.

La casa presidencial de Seúl condenó enérgicamente las pruebas, calificándolas como una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que prohíben a Pyongyang desarrollar y probar tecnología balística. Las autoridades surcoreanas no confirmaron de manera independiente la precisión ni el alcance declarado por el régimen de Kim Jong Un.

Analistas regionales consideran que estas demostraciones de fuerza buscan reforzar la postura disuasoria de Corea del Norte ante las crecientes tensiones en la península coreana y la ampliación de ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur. La presencia de Ju Ae en el evento añade, además, un componente simbólico a la narrativa de continuidad dinástica y fortaleza militar del régimen.

La comunidad internacional, incluidos Japón y Estados Unidos, monitorea de cerca estas acciones, que representan un desafío abierto a los esfuerzos globales de no proliferación y estabilidad en el noreste asiático.