Bogota, 14 de abril de 2026.- El Ministerio de Ambiente de Colombia autorizó el uso de la eutanasia para controlar la población de hipopótamos descendientes de los animales traídos por Pablo Escobar. No hay ningún país dispuesto a recibir a los hipopótamos de Colombia.

La ministra de Ambiente, Irene Vélez, reconoció que el ‘silencio administrativo’ indica que no hay interés en recibirlos. “El silencio administrativo nos dice que no hay interés en recibirlos”, señaló.

Existen alrededor de 160 ejemplares de hipopótamos en Colombia. Sin la acción de control, se estima que para 2030 habría al menos 500 hipopótamos afectando los ecosistemas.

“Sin esa acción, es imposible controlar la población. Las estimaciones indican que para 2030 tendríamos al menos 500 hipopótamos afectando nuestros ecosistemas y nuestras especies nativas, como el manatí y la tortuga de río”, dijo Vélez.

Los desechos de los hipopótamos producen bacterias que liberan dióxido de carbono en los estanques y ríos. El movimiento de los hipopótamos afecta el suelo, desplazando tierra, minerales y organismos pequeños.

La historia de los hipopótamos empezó en la Hacienda Nápoles, a 93 millas de Medellín. Pablo Escobar trajo ilegalmente cuatro hipopótamos (tres hembras y un macho) desde África en 1981.

Grupos de derechos animales y progresistas han cuestionado el uso de la caza o eutanasia y han pedido alternativas como la esterilización quirúrgica. La esterilización quirúrgica es demasiado costosa y poco factible para una población que ya supera los 100 animales.

El gobierno del presidente Gustavo Petro propuso en 2024 un ‘plan de manejo’ con cuatro vías: esterilización quirúrgica, confinamiento, reubicación en otros países y, ‘como último recurso’, eutanasia. “Es por responsabilidad hacia nuestros ecosistemas que debemos tomar estas acciones”, afirmó Vélez.