Tijuana, 09 de julio de 2026.- En lo que va de 2026, seis conductores de transporte por aplicación han sido asesinados en Tijuana, según datos del Semanario ZETA. Entre las víctimas se encuentra Luis Eduardo Camacho Salazar, de 27 años, quien trabajaba para Uber, DiDi e InDrive y fue asesinado el 16 de junio. Su cuerpo fue localizado ese mismo día a las 16:15 horas en la calle Río Éufrates, colonia Camino Verde, Delegación Sánchez Taboada.
La violencia también incluye privaciones de la libertad. Erick, un chofer de Uber de 21 años, fue secuestrado el 20 de mayo de 2026 tras recoger a un cliente en la Plaza Península en Chapultepec Alamar. Según los conductores, Erick estuvo desaparecido un mes y fue encontrado en junio abandonado en un punto del bulevar 2000 con las cuatro extremidades quebradas. La Fiscalía General del Estado (FGE) declaró que Erick estuvo secuestrado solo dos días y presentó “golpes en brazos y piernas”, versión que los choferes refutaron al insistir en que su desaparición duró un mes.
Durante el cautiverio de Erick, su familia recibió solicitudes de dinero por parte de los criminales a cambio de liberarlo. Cuando los familiares acudieron a la última zona donde marcaba el GPS del vehículo, un grupo armado les disparó en una gasolinera BP cercana. Debido a estos hechos, Erick no presentó denuncia y no hubo investigación formal sobre su caso.
Los propios conductores de transporte por aplicación y taxi libre identifican a los responsables de estos ataques: “Los que nos están asaltando, hiriéndonos de bala, los que nos están matando, son chamacos entre 15 y 20 años”. Los delitos reportados incluyen homicidios, lesiones por arma de fuego o arma blanca, privaciones de la libertad y robos.
Pese la gravedad de los hechos, los conductores optan por no denunciar los robos violentos para poder seguir trabajando, bajo la premisa de que los delincuentes serán liberados en meses. Ante la ausencia de un Estado de derecho, los choferes se protegen entre ellos y rastrean sus autos robados a través de redes de apoyo. En el caso de Luis Eduardo Camacho, los investigadores cuentan con información de GPS del vehículo y obtuvieron imágenes de una cámara de seguridad próxima al lugar de los hechos. Frente a este escenario, los choferes solo expresaron: “ojalá”.

