Londres, 23 de junio de 2026.- Keir Starmer anunció su dimisión como líder del Partido Laborista y primer ministro británico, tras ser acorralado por una caída sostenida en las encuestas. El gobernante seguirá en el cargo hasta que se designe a su relevo, en un proceso que dejará al país sin gobierno pleno durante casi cuatro semanas.
La decisión se produce después de que el Partido Laborista sufriera un revés en las elecciones municipales de mayo, perdiendo cerca de mil 500 concejales, situación agravada por una cadena de renuncias ministeriales y el escándalo Mandelson. Este vacío de poder ya obligó a posponer una cumbre con la Unión Europea que estaba fijada para el 22 de julio.
El favorito para suceder a Starmer es Andy Burnham, exalcalde del Gran Mánchester y figura del ala izquierda apodado ‘el rey del Norte’. La semana pasada, Burnham conquistó un escaño en Westminster, requisito indispensable para aspirar al liderazgo, y ayer juró como diputado. Casi 200 diputados lo recibieron en el Parlamento.
Las posibilidades de Burnham aumentaron después de que Wes Streeting, posible contrincante, declinó competir y le ofreció su respaldo. El Comité Ejecutivo Nacional abrirá las candidaturas el 9 de julio y el plazo vencerá el 16 de julio; para figurar en la boleta, un aspirante requiere el aval de 81 diputados.
De no haber rivales, Burnham sería proclamado sin votación y entraría a Downing Street hacia el 17 o 18 de julio. En caso de existir contienda, el desenlace se aplazaría hasta septiembre. El traspaso se consumará sin elecciones generales, pues en el sistema británico el premier es el líder del partido con mayoría en los Comunes, cámara donde el laborismo conserva la mayoría con holgura hasta 2029.
Mientras tanto, Nigel Farage, del partido Reform UK, y la conservadora Kemi Badenoch exigen comicios anticipados ante la coyuntura. Por su parte, Andy Burnham ha descartado la realización de comicios anticipados.
