Washington, 24 de marzo de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó la instalación de una estatua de Cristóbal Colón en los terrenos de la Casa Blanca durante la madrugada del domingo, como parte de su campaña para redefinir la historia del continente y honrar al navegante como un héroe. La obra, ubicada en el lado norte del edificio Eisenhower Executive Office, fue donada por la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Italoamericanas y se encuentra protegida por una valla.
La nueva escultura es una reconstrucción de una efigie de Colón que fue presentada originalmente por el presidente Ronald Reagan en 1984 en la ciudad de Baltimore. Dicha estatua fue arrojada al agua del puerto en 2020 durante las manifestaciones del movimiento Black Lives Matter, en protesta por el asesinato de George Floyd y contra los símbolos de colonizadores y esclavistas. En aquel evento, los manifestantes derribaron esta pieza junto con otra treintena de monumentos similares en todo el país.
Tras el derribo, un pescador local recuperó algunas de las piezas originales de la efigie y su hijo las escaneó para dar inicio a un proyecto de réplica. Esta reconstrucción recibió financiamiento del Fondo Nacional para las Humanidades durante el primer mandato de Trump, contando además con el apoyo de organizaciones benéficas y empresarios italoamericanos. En una carta enviada a la organización donante, el mandatario agradeció la entrega de la pieza que ahora resguarda la sede del poder ejecutivo.
La administración Trump ha destacado repetidamente la figura del navegante genovés. En 2025, el presidente cumplió una promesa de campaña al recuperar el festejo del Día de Colón, que varios estados del país habían dejado de celebrar. Davis Ingle, portavoz de la Casa Blanca, declaró que en esta administración Colón es considerado un héroe y que el presidente se asegurará de que sea honrado como tal durante generaciones, según reportes de medios estadounidenses.
Este movimiento se enmarca en un esfuerzo más amplio del gobierno por presentar al explorador como una figura central de la civilización occidental, en contraste con las críticas revisionistas de los últimos años que lo señalan como esclavista. La instalación ocurre mientras la nación se prepara para el 250 aniversario de su independencia, momento en el cual la Casa Blanca busca reivindicar el legado de figuras históricas controversiales que fueron retiradas de espacios públicos en años previos.
