Nueva York, 27 de marzo de 2026.- La pista número 4 del aeropuerto LaGuardia fue reabierta este jueves tras las labores de investigación y remoción derivadas del accidente del vuelo 8646 de Air Canada Express, siniestro que dejó dos pilotos fallecidos y 40 heridos. Mientras las autoridades operativas restablecieron el flujo aéreo en la terminal neoyorquina, familiares de las víctimas rompieron el silencio para identificar públicamente al piloto al mando, Antoine Forest, y a la primera oficial, Mackenzie Gunther.
El incidente ocurrió la noche del domingo 22 de marzo de 2026, cuando la aeronave CRJ-900, procedente de Montreal, colisionó durante su aterrizaje con un vehículo de bomberos de la Autoridad Portuaria que se encontraba en la pista. A bordo viajaban 76 personas, cifra que contrasta con reportes iniciales que mencionaban 72 pasajeros, según se desprende de la información disponible sobre el manifiesto del vuelo.
A pesar de la gravedad del impacto, que cobró la vida exclusiva de los dos miembros de la cabina de mando, el resto de los ocupantes logró sobrevivir. Las autoridades reportaron un saldo de 40 heridos derivados del choque, aunque no se ha proporcionado detalle alguno sobre el estado clínico actual de los lesionados ni sus identidades. La intervención de equipos de emergencia permitió el desalojo de la aeronave en medio de la confusión generada por la presencia del camión de bomberos en la zona de rodaje.
Seth Stein, portavoz de la Autoridad de Puertos de Nueva York y Nueva Jersey, confirmó la reapertura de la pista afectada una vez que los investigadores completaron la fase inicial de recolección de evidencia en el sitio. La medida busca normalizar las operaciones en uno de los aeropuertos más congestionados de Estados Unidos, aunque el cierre temporal generó retrasos significativos en la agenda de vuelos durante los días posteriores al accidente.
Hasta el momento, ni la Administración Federal de Aviación (FAA) ni la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) han emitido un dictamen oficial sobre las causas técnicas o humanas que provocaron la colisión entre la aeronave comercial y el vehículo de respuesta de emergencia. La ausencia de conclusiones definitivas mantiene la incertidumbre sobre los protocolos de seguridad que estaban vigentes en la pista al momento del aterrizaje.
La identificación de los pilotos fallecidos surgió de declaraciones de sus círculos cercanos, ya que las autoridades estadounidenses y la aerolínea se habían reservado inicialmente la divulgación de los nombres. Con la confirmación de que Antoine Forest y Mackenzie Gunther perecieron en el cumplimiento de sus funciones, comienza una nueva etapa en la atención a las familias afectadas, mientras la investigación técnica continúa para determinar por qué el vehículo de bomberos se encontraba en la trayectoria de aterrizaje.
