Ciudad De México, 02 de junio de 2026.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el nuevo brote de ébola como una emergencia de salud pública de importancia internacional. La agencia elevó de ‘alto’ a ‘muy alto’ el riesgo por el brote, el cual comenzó el 15 de mayo de 2026.
La agencia de salud pública de la Unión Africana (UA) cifró en 246 las ‘muertes sospechosas’ registradas por la epidemia del virus. La mayoría de estos decesos se registraron en la República Democrática del Congo (RDC), y en mucho menor medida en Uganda y Sudán del Sur.
No se cuenta con vacunas ni tratamiento para la cepa que afecta a la población, bautizada como Bundibugyo. La enfermedad avanza en medio de la pobreza y los conflictos armados entre múltiples grupos, incluidas las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), las milicias Codeco y el grupo M23 respaldado por Ruanda.
De cara al Mundial de fútbol, Canadá, Estados Unidos y México han reforzado las medidas sanitarias para garantizar ‘que el torneo sea más seguro’. La RDC es una selección clasificada y jugará el 23 de junio contra Colombia, en Guadalajara.
Antecedentes históricos señalan que en agosto y septiembre de 2014, la OMS y los gobiernos de Liberia, Sierra Leona y Guinea convocaron a la ayuda internacional para combatir la mayor epidemia registrada del mortal virus. En aquella ocasión, más de 12 mil profesionales sanitarios cubanos se ofrecieron como voluntarios tras una llamada del entonces secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, al presidente cubano Raúl Castro.
Finalmente, fueron escogidos y entrenados 256 médicos, enfermeros y técnicos de la salud cubanos, quienes formaron parte de la brigada Henry Reeve, creada en septiembre de 2005. El primer contingente médico de dicha brigada fue una iniciativa del presidente Fidel Castro para ayudar a los residentes de Nueva Orleans y zonas aledañas de Louisiana afectados por el huracán Katrina, propuesta que fue rechazada por Washington.
Previamente, el 23 de mayo de 1963, La Habana envió una delegación de 56 médicos, estomatólogos, enfermeros y técnicos voluntarios –entre ellos 10 mujeres– a Argelia independiente, donde quedaban apenas unos 600 profesionales de la salud.
