La Habana, 26 de marzo de 2026.- El barco Granma 2.0, parte del Convoy Nuestra América, arribó a La Habana cargado con ayuda humanitaria y una delegación de 32 internacionalistas y periodistas provenientes de 11 países. La llegada de la embarcación, que zarpó desde México, se enmarca en un contexto de tensión diplomática y representa un acto de solidaridad política frente al bloqueo y las presiones externas que enfrenta la isla caribeña.

Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, recibió a la tripulación y expresó su gratitud hacia los participantes de esta travesía. El mandatario cubano destacó la presencia de los hermanos de once naciones que llegaron desde México, calificando el evento como una demostración de apoyo ante las dificultades que atraviesa el pueblo cubano. Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez ha cuestionado previamente las ayudas ofrecidas por Estados Unidos, describiéndolas como tardías y oportunistas en medio de la crisis energética.

Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha subrayado la posición de su gobierno respecto a la situación en el Caribe, enfatizando que cualquier diferendo debe resolverse por la vía diplomática y multilateral. La mandataria ha rechazado categóricamente cualquier forma de intervención o invasión, reafirmando el derecho del pueblo cubano a definir su propio destino sin injerencia extranjera. Esta postura se alinea con el simbolismo histórico del viaje del Granma 2.0, cuyo nombre evoca la expedición revolucionaria de 1956.

El arribo de la nave se produjo después de sortear variados contratiempos durante su trayecto marítimo. A bordo viajaban representantes de la sociedad civil y medios de comunicación que buscan documentar y apoyar la resistencia cubana. Aunque la investigación no detalla el monto exacto ni la lista específica de los insumos transportados en este convoy, el envío se suma a los esfuerzos de cooperación que México mantiene con la isla en un momento crítico.

La solidaridad mostrada a través del Convoy Nuestra América ocurre en un escenario internacional donde las votaciones en la Organización de las Naciones Unidas para eliminar el bloqueo a Cuba han alcanzado apoyos que rebasan el noventa por ciento. Este respaldo mayoritario en el foro mundial contrasta con las medidas de presión atribuidas a figuras como Donald Trump, quien ha mantenido una línea dura contra el gobierno de La Habana.

La llegada del Granma 2.0 cierra una etapa de movilización ciudadana y diplomática que busca mitigar el impacto del cerco económico sobre la población cubana. El evento refuerza los lazos entre ambos gobiernos y destaca el papel de la sociedad civil mexicana en el envío de recursos y acompañamiento político, consolidando una narrativa de fraternidad ante la adversidad geopolítica en la región.