Ciudad De México, 10 de junio de 2026.- Se ha formado una coalición de países con gobiernos de derecha criolla y externa, con sede en Miami, en un contexto donde la izquierda en Latinoamérica enfrenta diversos desafíos electorales y políticos. En Perú, la izquierda da una cerrada pelea en el conteo de votos ya emitidos, donde Roberto Sánchez es el virtual ganador con un estrecho margen.

Sin embargo, Keiko Fujimori mantiene el dominio del congreso peruano. Sobre ella, se señala que es una “consumada perdedora pero irredenta manipuladora” que “lleva en su arsenal una cauda de trucos y traiciones documentadas”. Además, Fujimori llevó y mantiene en la cárcel al electo presidente Pedro Castillo, acusado de conspiración. Respecto a su fuerza política, se indica que “dar votos a la derecha de Fujimori equivale a contemplar un rival –por no decir enemigo– temible”.

En el escenario peruano también existen abusos trumpianos en el manejo de un puerto edificado con inversiones chinas, mientras hay grandes concesiones mineras en espera que serán causa de protestas populares. Por otro lado, en Colombia, país con próximas elecciones, hubo intervención de Washington en apoyo del candidato de la derecha para hacerlo competir en la segunda vuelta. Al respecto, se menciona que dicha intervención “no fue más abierta porque sería abrumadora arbitrariedad”. Frente a este panorama, el presidente Gustavo Petro está dando una pelea en Colombia.

En Brasil, Lula da Silva se mantiene con fuerza y perspectiva ganadora. No obstante, el clan Bolsonaro conserva fuerza y bastos apoyos al interior de Brasil y dentro de los clanes republicanos del norte y los intereses privados gringos. Paralelamente, el gobierno de Trump centra sus movimientos en las elecciones intermedias de México para debilitar el poder de Morena.

A pesar de estos embates, se considera que “haber logrado la hazaña de resistir los embates derechistas y corruptos es mérito más que sobresaliente” para los movimientos progresistas de la región.