Islamabad, 11 de abril de 2026.- Estados Unidos e Irán comenzaron este sábado negociaciones de paz en Islamabad, Pakistán, en un intento por poner fin a seis semanas de guerra regional desatada el 28 de febrero. La delegación estadounidense, encabezada por el vicepresidente J.D. Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, llegó a la base aérea de Nur Khan para iniciar conversaciones directas con la contraparte iraní, liderada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, y el canciller Abás Araqchi.

En el marco de las conversaciones mediadas por el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, Irán presentó un plan de negociación con cuatro puntos que Teherán considera no negociables: autoridad sobre el Estrecho de Ormuz, pago de reparaciones de guerra, descongelación de todos los activos financieros iraníes bloqueados y garantizar un alto el fuego regional integral. Las agencias iraníes Fars y Tasnim afirmaron que Estados Unidos habría aceptado liberar los activos, aunque un funcionario estadounidense desmintió que Washington hubiera aceptado desbloquearlos.

Simultáneamente, el presidente Donald Trump afirmó desde Estados Unidos que su país había iniciado el proceso de desbloqueo del estrecho de Ormuz. “Ahora iniciamos el proceso para desbloquear el estrecho de Ormuz como un favor a países de todo el mundo, incluidos China, Japón, Corea del Sur, Francia, Alemania y muchos otros”, declaró Trump, quien criticó a otras naciones por no actuar: “Increíblemente, no tienen el valor ni la voluntad de hacer el trabajo ellos mismos”. Varios buques de la Armada de Estados Unidos atravesaron el estrecho este sábado en una operación destinada a dar confianza a los buques mercantes.

Trump también aseguró que la flota de barcos minadores iraní, compuesta por 28 naves, “yace en el fondo del mar” tras ataques estadounidenses y criticó a los medios que sugieren que Irán gana la guerra: “cuando en realidad todo el mundo sabe que están PERDIENDO, y PERDIENDO A LO GRANDE”. El mandatario advirtió que Vance llega con el mandato de exigir la reapertura del estrecho y garantías nucleares, bajo la amenaza de reanudar la ofensiva militar en dos semanas si no hay acuerdo: “Si no hay acuerdo, seremos capaces de terminar con esto de una manera u otra”.

Por su parte, los funcionarios iraníes expresaron escepticismo previo al encuentro. Qalibaf declaró: “Tenemos buenas intenciones, pero no confiamos”, añadiendo que “nuestra experiencia en negociar con los estadounidenses siempre ha enfrentado fracasos y promesas incumplidas”. El canciller iraní reiteró en una llamada con su homólogo alemán que “Irán entra en las negociaciones con total desconfianza”. Desde la postura estadounidense, el vicepresidente Vance señaló: “Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, estamos dispuestos a extender la mano. Si intentan engañarnos, encontrarán un equipo negociador poco receptivo”.

Las negociaciones trilaterales entre Estados Unidos, Irán y Pakistán podrían extenderse hasta el 12 de abril, con la probabilidad de celebrar otra ronda esta misma noche o el día de mañana. Sharif, quien se reunió por separado con ambas delegaciones en el hotel Serena, expresó su esperanza de que el diálogo desemboque en una paz duradera en la región.