Ciudad De México, 09 de abril de 2026.- La inflación anual en México se ubicó en 4.59% durante marzo de 2026, con un Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) de 145.544 puntos. En términos mensuales, los precios aumentaron 0.86%, una cifra superior al 0.31% registrado en el mismo periodo de 2025, cuando la inflación anual fue de 3.80%.

El incremento de precios en marzo de 2026 fue impulsado principalmente por el jitomate, el transporte aéreo y los servicios de loncherías, fondas, torterías y taquerías. El índice de precios subyacente presentó un alza de 0.38% a tasa mensual y creció 4.45% a tasa anual. Por su parte, el índice no subyacente se elevó 2.46% en el mes y avanzó 5.05% en términos anuales.

En cuanto a las variaciones por entidad, Guerrero (1.29%), Puebla (1.27%) y Tlaxcala (1.21%) registraron los mayores incrementos mensuales. En contraste, Chihuahua (0.40%), Baja California Sur (0.54%) y Yucatán (0.54%) mostraron los comportamientos más moderados. Torreón reportó una variación mensual de 0.63%, una de las más bajas del país. El Índice de Precios de la Canasta de Consumo Mínimo (IPCCCM) mostró un aumento mensual de 0.91% y anual de 4.56%.

En el ámbito regional, el Banco Mundial advirtió que América Latina enfrentará en 2026 un crecimiento débil del 2.1%, cifra inferior a la del año anterior. Para 2027, el organismo prevé una expansión del 2.4% para América Latina y el Caribe. Argentina aparece como la principal excepción al alza gracias a reformas económicas recientes, mientras que Brasil y México afrontan un crecimiento más lento debido a restricciones internas y mayor exposición a riesgos externos.

Paraguay y varios países de Centroamérica muestran dinamismo apoyado en exportaciones, remesas e integración regional. Chile y Perú registran avances moderados impulsados por la minería, y el Caribe presenta divergencias entre economías petroleras en expansión y aquellas dependientes del turismo.

Sobre las perspectivas económicas, el Banco Mundial señaló: “Las perspectivas moderadas reflejan un entorno macroeconómico desafiante, en el que los elevados costes de endeudamiento, la débil demanda externa y las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica frenan la inversión privada y la creación de empleo”. Medios especializados han descrito la situación como “América Latina en ‘modo lento’: el Banco Mundial enciende alertas”.