Por Redacción
Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- Dos hermanas, Yesenia Gutiérrez Magaña (33) y Jazmín Gutiérrez Magaña (35), fueron asesinadas a balazos este lunes en Tijuana, Baja California, presuntamente por José “N”, alias “El Pepe”, pareja sentimental de una de ellas, quien logró escapar del lugar. El crimen ocurrió en la calle Varas de San José, colonia Fuentes del Valle, y se enmarca en una grave ola de feminicidios que azota al estado, donde el año pasado se registraron 40 casos.
De acuerdo con reportes del Semanario ZETA, el presunto agresor, identificado solo como José, alias “El Pepe”, disparó contra ambas mujeres. Aunque existe una contradicción sobre si el ataque sucedió dentro de una vivienda o en la vía pública, las fuentes coinciden en que el hombre huyó antes de la llegada de las autoridades policiacas. Hasta el momento no se ha informado sobre su captura ni los motivos precisos del doble homicidio.
Este caso pone nuevamente en el foco la crítica situación de violencia de género en Baja California. Según datos recopilados por el mismo medio, durante 2025 se documentaron 40 feminicidios en la entidad, una cifra que supera los 38 registrados en 2024. La ciudad de Mexicali concentró 12 de esos crímenes el año pasado, y en los primeros 30 días de 2026 ya se habían reportado tres feminicidios en esa capital, con dos personas detenidas por esos hechos.
El doble asesinato de las hermanas Gutiérrez Magaña ocurre en un contexto nacional de alarmas por violencia contra las mujeres, evidenciado también por otros casos reportados en el mismo cluster informativo, como un feminicidio en el Hotel Alpes de Tlalpan, Ciudad de México. La recurrencia de estos hechos en distintas regiones del país subraya la persistencia de un patrón de violencia letal por razones de género.
Las autoridades de Baja California no han emitido un comunicado oficial detallado sobre el estado de la investigación del caso de Tijuana, ni han proporcionado la identificación completa del presunto homicida. La falta de información pública y la impunidad que suele rodear estos crímenes generan creciente preocupación entre colectivos feministas y defensores de derechos humanos, quienes exigen justicia y políticas efectivas de prevención.
