Por Redacción

Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC) de Estados Unidos, presentó su renuncia al presidente Donald Trump en protesta por la guerra contra Irán, afirmando que el conflicto se inició por presión israelí y no por una amenaza real. En una carta pública difundida este martes, el alto funcionario, confirmado en el cargo por el Senado en julio de 2025, declaró que no podía en conciencia apoyar una guerra basada en lo que calificó como una campaña de desinformación. La dimisión, la primera de alto nivel dentro del gobierno de Trump por este conflicto, expone divisiones internas sobre la denominada “Operación Furia Épica”, iniciada el 28 de febrero.

En su declaración, Kent, un veterano Boina Verde con 11 despliegues y exagente de la CIA, fue categórico: “Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”. Sus palabras contradicen directamente la narrativa oficial de la administración Trump, que ha justificado la intervención militar alegando una amenaza inminente, incluso nuclear, por parte de Teherán.

La respuesta del presidente estadounidense fue breve y despectiva. “Es un buen tipo, pero siempre pensé que era débil en seguridad”, comentó Trump sobre Kent, añadiendo que “cada país se da cuenta de lo que es una amenaza”. La renuncia fue dirigida formalmente a Trump, con copia a la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, quien era su superior inmediato.

El perfil de Joe Kent hace su ruptura pública aún más significativa. Considerado un fiel seguidor de Trump y proveniente de la derecha más conservadora, su nombramiento fue polémico por sus vínculos con grupos de extrema derecha como los Proud Boys y por no rechazar teorías conspirativas sobre el asalto al Capitolio del 6 de enero. Su confirmación en el Senado se logró con un ajustado voto de 52 a 44, con fuerte oposición demócrata.

El conflicto con Irán, que según algunas fuentes ha dejado al menos 13 militares estadounidenses fallecidos, se intensificó tras un bombardeo previo en junio de 2025. La renuncia de Kent no solo cuestiona los motivos de la guerra, sino que también señala una supuesta injerencia de actores externos en la política de seguridad nacional de Estados Unidos, un señalamiento inusual proveniente de un funcionario de su nivel y experiencia en inteligencia.

La dimisión deja al descubierto las fisuras dentro del aparato de seguridad nacional estadounidense respecto a la estrategia en Medio Oriente. Analistas prevén que este movimiento podría alentar a otros funcionarios críticos a expresar su descontento o incluso a seguir sus pasos, mientras la administración Trump intenta mantener una narrativa unificada sobre la necesidad del conflicto. El cargo de director del NCTC, organismo clave en la coordinación de la lucha antiterrorista, queda vacante en un momento de alta tensión internacional.