Por Monserrat Californias.
¿Siempre estás cansada y con las manos frías? Podría no ser estrés ni el clima, sino un déficit de hierro, una condición silenciosa que afecta a millones de mujeres mexicanas. Especialistas advierten que la falta de hierro puede causar síntomas como mareo, agotamiento extremo y dificultad para respirar.
Aunque muchos de estos malestares se normalizan, pueden ser señales de alerta importantes. Una revisión médica oportuna podría hacer la diferencia entre una vida plena y una con limitaciones por esta deficiencia. El diagnóstico y tratamiento temprano es clave.
Según una encuesta de una farmacéutica con sede en Suiza, cuatro de cada diez mujeres mexicanas tienen bajos niveles de hierro en el cuerpo. Lo más preocupante es que la mayoría no lo sabe. Las mujeres embarazadas y los niños de entre uno y cinco años son los más vulnerables.
El problema también se ha detectado con frecuencia en países como Chile, Argentina y Colombia. A pesar de su gravedad, nueve de cada diez mujeres en Latinoamérica desconocen la importancia del hierro en la salud.
Si esta condición no se detecta y atiende a tiempo, puede desencadenar anemia. Esta enfermedad, que afecta a millones en el mundo, compromete el transporte de oxígeno en el cuerpo y disminuye la calidad de vida.
La Organización Mundial de la Salud ha señalado que la anemia es una de las principales condiciones nutricionales que afecta a mujeres y niños globalmente. La clave está en conocer los síntomas, hacerse análisis y corregir el problema antes de que evolucione a una etapa más seria.
Personas con colitis, gastritis u otros trastornos intestinales tienen mayor dificultad para absorber el hierro de los alimentos. Aun con una dieta aparentemente adecuada, su cuerpo no logra retener el mineral. Los especialistas recomiendan aumentar el consumo de verduras de hoja verde, carnes rojas y alimentos ricos en hierro. La vitamina C ayuda a mejorar la absorción de este mineral, por lo que también se sugiere incluir frutas como naranja o guayaba en la dieta.
La prevención es la mejor herramienta para evitar que el cansancio y la debilidad se conviertan en parte del día a día. Un análisis de sangre puede revelar mucho más de lo que imaginamos. La salud comienza con información y atención adecuada.