Por Luis Martínez Alcántara

Claudia Sheinbaum llegó a su primer medio año como presidenta de México con una aprobación histórica del 80%, de acuerdo con un reciente sondeo publicado por El Universal.

Esta alta valoración ciudadana fue atribuida a su capacidad para mantener la estabilidad política, su cercanía con el pueblo y su estilo de liderazgo sereno pero firme. Incluso sus críticos reconocen que ha sorteado los primeros desafíos con inteligencia política y eficiencia en la gestión pública.

En este contexto, comenzó a implementarse su propuesta económica conocida como “Claudianomics”, basada en los principios del #PlanMéxico. Este modelo combina inversión pública en infraestructura social, austeridad gubernamental y apoyo directo a las comunidades más vulnerables.

También se promueve el crecimiento mediante energías limpias y proyectos estratégicos como la reactivación de trenes de pasajeros. El plan ha sido bien recibido por sectores empresariales y ciudadanos por su enfoque balanceado.

Uno de los factores clave de la alta aprobación es la política de cercanía directa con la gente. La presidenta ha recorrido diferentes estados del país y encabezado asambleas populares para escuchar demandas.

Además, ha mantenido una relación respetuosa con el Congreso, propiciando reformas como la del Poder Judicial y el fortalecimiento de programas sociales. Esta cercanía con la ciudadanía refuerza su imagen de presidenta del pueblo y no de las élites.

Según analistas, Claudia Sheinbaum ha sabido mantener el legado de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, pero con un estilo propio: más técnico, menos confrontativo, pero igualmente enfocado en la justicia social. Esto le ha permitido captar confianza incluso entre sectores que inicialmente eran escépticos. La estrategia de comunicación institucional también ha jugado un papel importante en posicionar sus logros con claridad y consistencia.

Finalmente, de acuerdo con el mismo sondeo, los rubros con mejor calificación en su gobierno son el combate a la corrupción, el acceso a programas sociales, y la estabilidad económica. El reto a futuro será mantener estos niveles de confianza mientras enfrenta temas complejos como la inseguridad, la relación con EU y las reformas estructurales. Por ahora, el respaldo popular coloca a Sheinbaum como una de las líderes más sólidas de América Latina.