Ciudad De México, 29 de junio de 2026.- En junio de 1926, Agatha Christie publicó ‘El asesinato de Roger Ackroyd’, su sexta novela y la tercera en la serie sobre Hercule Poirot. El éxito fue inmediato y el final de la obra, descrito como sin precedentes y controvertido, impulsó su popularidad, abriendo el camino a una carrera con cifras casi inimaginables: más de mil millones de copias vendidas en inglés de sus más de 100 libros, además de tantas más en otros idiomas.
Solo Shakespeare y la Biblia superan a Christie en ventas. En España, la editorial Espasa ha publicado casi un centenar de títulos de la autora y pretende publicarlos todos en español para 2028. Según los datos disponibles, los lectores, incluidos los más jóvenes, han respondido con entusiasmo a esta oferta editorial.
Miriam Vall, citada por english.elpais.com, describe a Christie como “una autora intergeneracional; sus novelas están muy bien elaboradas y tienen un brillo especial”. Vall añade que la escritora “es trivializada por ser prolífica y por ser mujer, pero no escribe novelas ligeras en absoluto: estas son novelas mayores. Y no ha pasado de moda, todo lo contrario”.
La influencia de Christie en autores contemporáneos es inmensa, aunque no siempre sea plenamente reconocida. En la última novela de Juan Gómez-Jurado, ‘Mentira’, se puede rastrear la influencia de la británica, especialmente en el uso del narrador no fiable que ella introdujo en ‘El asesinato de Roger Ackroyd’. Gómez-Jurado afirmó: “Ella me enseñó que el lector merece respeto. Puedes sorprenderlos, puedes manipularlos, pero no puedes mentirles. Toda la información tiene que estar ahí”.
El autor español destacó que “Christie parece simple. Esa transparencia es el resultado de un trabajo intenso, no de su ausencia. El hecho de que venda cientos de millones de libros y los críticos aún levanten una ceja dice más sobre quien levanta la ceja”. Por su parte, Vall explicó el atractivo para las nuevas generaciones: “Con Agatha, ves pero no ves; no quieres volver atrás, te sientes atraído por la historia. Y a los lectores jóvenes les encanta eso. La novela los convierte en detectives, pide un poco de ayuda y terminan completamente enganchados”.
El método de trabajo de Christie se alimentaba de una actividad incansable, tomando notas de todo, combinada con disciplina y una notable capacidad para extraer elementos de la realidad. Sus novelas están ancladas en el tipo de sociedad que habitaba: cómoda, con grandes casas y sirvientes, pero marcada por un cierto declive moral y económico.
