Por Redacción

Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- Al menos doce personas murieron este domingo en dos bombardeos israelíes separados en la Franja de Gaza, según informaron autoridades locales. Ocho integrantes de la policía de Gaza, incluido el jefe de policía de la provincia central, fallecieron en un ataque en la localidad de Zawaida, mientras que cuatro civiles, entre ellos una mujer embarazada, perdieron la vida en un segundo ataque en el campo de refugiados de Nuseirat.

El Ministerio del Interior de Gaza, controlado por Hamás, confirmó las muertes de los agentes en Zawaida, donde el blanco del ataque fue un vehículo policial. La Defensa Civil de Gaza acudió al lugar para recuperar los cuerpos y atender a los heridos. Horas más tarde, un segundo bombardeo en Nuseirat, un densamente poblado campo de refugiados, dejó cuatro civiles fallecidos, cuyos cuerpos fueron trasladados al Hospital Al Aqsa.

Hazem Qasem, portavoz de Hamás, condenó enérgicamente los ataques, calificándolos como una “agresión continua” y una “política de asesinatos” por parte de Israel. Hasta el momento, el ejército israelí no se ha pronunciado oficialmente para confirmar o negar su responsabilidad en los incidentes, ni ha proporcionado detalles sobre los posibles objetivos militares que habrían motivado los ataques.

Estos hechos ocurren en un contexto de creciente tensión en la región. En paralelo a los bombardeos, una delegación de alto nivel de Hamás se reunió en El Cairo con el enviado internacional para Gaza, Nikolai Mladenov. Si bien los detalles completos de la agenda no se hicieron públicos, se sabe que la discusión incluyó el tema de las incursiones militares israelíes y las violaciones del alto el fuego.

El conflicto entre Israel y los grupos palestinos en Gaza, con Hamás al frente, tiene una larga y compleja historia de escaladas violentas seguidas de frágiles treguas. La Franja de Gaza, un territorio de 365 kilómetros cuadrados, sufre un bloqueo impuesto por Israel y Egipto desde 2007, lo que ha generado una grave crisis humanitaria y económica para sus más de dos millones de habitantes.

La comunidad internacional sigue con preocupación la situación, haciendo llamados recurrentes a la calma y a la reanudación de un proceso de paz que lleve a una solución de dos estados. Sin embargo, la violencia persistente y la falta de diálogo directo entre las partes mantienen el ciclo de confrontación, dejando a la población civil atrapada en el medio como la principal víctima de un conflicto que parece no tener fin a la vista.