Por Redacción

Irak, 15 de marzo de 2026.- Una serie de incidentes de seguridad, que incluyeron el impacto de un dron en la embajada estadounidense en Bagdad y el accidente de un avión cisterna KC-135 de la Fuerza Aérea de EE. UU. en el oeste de Irak, han elevado la tensión en la región, llevando al gobierno de Washington a ordenar la salida inmediata de sus ciudadanos del territorio iraquí. Los eventos, ocurridos entre el 13 y el 15 de marzo, se enmarcan en un contexto de escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ya ha dejado al menos 7 militares estadounidenses muertos y 140 heridos desde su inicio.

Según reportes de medios internacionales y fuentes de seguridad iraquíes, un dron impactó directamente contra la embajada de Estados Unidos en la Zona Verde de Bagdad, provocando una columna de humo y llamas visibles desde varios puntos de la capital. Aunque no se han reportado víctimas mortales de manera inmediata, el ataque generó alarma entre el personal diplomático y de seguridad.

De manera casi simultánea, un avión cisterna KC-135 de la Fuerza Aérea estadounidense se estrelló en el oeste de Irak. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) emitió un comunicado aclarando que el accidente no fue causado por “fuego hostil ni amigo”, aunque se desconoce la causa exacta del siniestro y el estado de los al menos cinco tripulantes que viajaban a bordo.

La embajada de Estados Unidos en Bagdad respondió a la creciente inseguridad con una alerta urgente, instando a todos los ciudadanos estadounidenses a abandonar Irak inmediatamente debido al “alto riesgo de ataques terroristas, secuestros y violencia sectaria” atribuidos a milicias afines a Irán. El primer ministro iraquí, Mohammed Shia al-Sudani, había condenado previamente un ataque con cohetes contra la misma embajada el 7 de marzo, calificándolo de “acto terrorista”.

Estos incidentes ocurren en el marco de un conflicto regional ampliado que incluyó el asesinato del líder supremo iraní Ali Khamenei, lo que ha exacerbado las tensiones y llevado a un aumento significativo de la actividad hostil contra intereses estadounidenses en Irak. El espacio aéreo iraquí permanece cerrado para vuelos comerciales, complicando aún más las operaciones de evacuación y la logística militar.

La situación representa un desafío crítico para la estabilidad de Irak y para la estrategia de Estados Unidos en Medio Oriente, con perspectivas de una mayor escalada militar y diplomática en los próximos días.