Paraíso, 28 de marzo de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum anunció la creación de un sistema de alerta permanente para detectar fugas de hidrocarburos en el Golfo de México, mientras un grupo interdisciplinario continúa las labores de limpieza que han permitido recolectar 430 toneladas de residuos impregnados de crudo. Las acciones se desarrollan en un frente de 223 kilómetros de playas afectadas en los estados de Veracruz y Tabasco.
Durante su mensaje, la mandataria informó que se mantendrá de manera permanente el grupo interdisciplinario encargado de investigar estos incidentes, el cual integra a la Marina, la Semarnat, la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Pemex, la Secretaría de Energía y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA). “Vamos a mantener este equipo de trabajo… para trabajar en sistemas de alertamiento, que nos permitan conocer con mayor detalle cuando hay una fuga de este tipo”, afirmó Sheinbaum.
De acuerdo con el reporte operativo, desde el 3 de marzo se han desplegado 2,450 elementos para atender la presencia de hidrocarburos en las zonas costeras. Para estas labores de limpieza de playas se ha invertido un total de 217 millones de pesos, suma que incluye ocho millones de pesos destinados específicamente a dos embarcaciones especializadas para la dispersión y limpieza. El grupo utiliza imágenes satelitales, drones y sobrevuelos para determinar el origen del derrame, al tiempo que ha señalado que una imagen difundida por Greenpeace respecto al incidente es falsa.
En medio de las operaciones de contingencia, la ASEA ha emitido cinco requerimientos de información como parte de las acciones regulatorias. Por su parte, en la laguna Mecoacán, considerada el corazón económico de cientos de familias en Paraíso, los productores locales aseguraron que sus actividades continúan con normalidad y negaron versiones sobre una grave contaminación en el cuerpo lagunar.
Mario González, ostricultor de la zona, declaró que la producción de ostión mantiene buena calidad y está en condiciones de ser comercializada para la temporada alta. “Tenemos un ostión de buena calidad y es comestible”, remarcó el productor, quien busca defender la viabilidad económica de la región ante los reportes del derrame en la costa tabasqueña ocurridos a principios de marzo.
