Houston, 20 de junio de 2026.- Los controladores de la misión en Houston emitieron órdenes precisas a los astronautas de la NASA para activar un protocolo reforzado de ‘refugio seguro’, preparándose para un posible reingreso a la Tierra. Esta vez, el desencadenante del protocolo no fue un peligro externo, sino la desconfianza entre las potencias espaciales.

Las instrucciones de la agencia espacial estadounidense fueron claras: los cinco astronautas bajo su jurisdicción en la Estación Espacial Internacional (ISS) debían ponerse sus trajes de presión, trasladarse a la cápsula SpaceX Crew Dragon Freedom y esperar. La tripulación afectada incluye a Jessica Meir y Jack Hathaway, asignados a la misión SpaceX Crew-12, junto a la astronauta francesa Sophie Adenot de la ESA y el cosmonauta ruso Andrey Fedyaev. Las órdenes también alcanzaron al astronauta estadounidense Chris Williams, quien lleva más de seis meses en la estación.

La alerta se originó tras detectarse una anomalía en dos fugas de aire durante la presurización de la cámara de transferencia del módulo de servicio ruso Zvezda. Esas grietas se conocen desde 2019 y, desde 2024, Estados Unidos y Rusia han discrepado sobre la gravedad del problema. En las últimas semanas, la cantidad de aire que se filtraba se duplicó, lo que alertó a los ingenieros.

La tensión escaló cuando las autoridades estadounidenses dieron la alarma al observar que dos cosmonautas rusos, Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikayev, decidieron reparar la fuga cortando con una sierra un pequeño soporte metálico del conducto. Según Roscosmos, la acción tenía como objetivo “to gain better access to an area for more detailed inspection” (obtener mejor acceso a un área para una inspección más detallada). Sin embargo, la NASA explicó que la maniobra rusa “could have increased the risk to the structure in that area” (podría haber aumentado el riesgo para la estructura en esa zona).

Estados Unidos no estuvo de acuerdo con la decisión rusa y no confiaba en el resultado. Mientras los rusos trabajaban en su parte de la estación, los astronautas estadounidenses y sus compañeros internacionales se refugiaron en su propia nave espacial. Meir, Hathaway y el resto de los astronautas permanecieron en el módulo Dragon; esperaron sellados dentro durante dos horas con sus trajes puestos.

La situación se resolvió cuando Roscosmos decidió que no cortaría ningún componente adicional y que, por ahora, aplicaría sellador a uno de los puntos de fuga sospechosos. Tras esta determinación, la NASA ordenó a su tripulación volver a sus puestos.