Por Redacción
Buenos Aires, 09 de agosto de 2026.- Editores, libreros y autores argentinos rechazaron el proyecto de desregulación del sector librero impulsado por el Gobierno de Javier Milei. La iniciativa, elaborada por el Ministerio de Desregulación a cargo de Federico Sturzenegger, pretende derogar la ley de protección de la actividad librera vigente desde hace 25 años y desguazar el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura.
Este es el tercer intento del Ejecutivo en esa dirección desde que la ultraderecha llegó al poder a fines de 2023. El rechazo al proyecto es ampliamente mayoritario en toda la cadena productiva del libro, reuniendo a filiales de empresas multinacionales, editoriales independientes, así como a grandes y pequeñas librerías. En Argentina existen unas 1.500 librerías y más de 500 empresas editoriales pequeñas y medianas.
La ley actual establece que los libros solo se pueden comercializar a un precio uniforme de venta al público, fijado por el editor o importador. La norma admite excepciones para descuentos no superiores al 10% en ferias del libro y actividades afines, y rebajas de hasta el 50% únicamente para compras realizadas por organismos públicos para distribución gratuita. Este régimen de precio único es similar al que opera en países como Francia, España, Alemania y México.
Federico Sturzenegger defendió la propuesta argumentando que “en Argentina existe una ley que no te permite vender libros baratos, te obliga a venderlos a un precio uniforme en todo el país”. El funcionario cuestionó: “Me pregunto en qué planeta de qué universo podría uno oponerse a que los libros lleguen más baratos a los consumidores. Me pregunto cómo puede ser que alguien piense que se defiende la cultura con libros caros e inaccesibles”.
Según Sturzenegger, “la competencia simplemente los obligaría [a los actores del sector] a ofrecer más productos y a mejores precios”, planteando la disyuntiva entre “defender un negocio protegido por una ley o pensar en la gente”. Frente a esto, las principales organizaciones del sector emitieron una declaración conjunta advirtiendo que “una red de librerías, y la vida cultural en torno a ellas, puede tardar décadas en formarse, y muy poco en perderse”.
