Ciudad De México, 12 de junio de 2026.- Manifestantes y elementos policiales se enfrentaron afuera del Estadio Azteca durante el partido inaugural del Mundial 2026. El grupo de manifestantes, algunos encapuchados, buscaba llegar al recinto deportivo, pero cientos de elementos policiacos les impidieron el paso, replegándolos hacia la avenida del Imán.

Según reportes, el llamado bloque negro lanzó piedras y vallas metálicas contra los uniformados. La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX informó que en el enfrentamiento participaron 200 personas encapuchadas. Como resultado de los hechos, fue asegurada una mujer de 28 años que posiblemente participó en los disturbios; sin embargo, un Juez Cívico determinó dejarla en libertad. El caos provocado por las manifestaciones dejó inservible el servicio del Tren Ligero.

Las protestas fueron convocadas por diversos colectivos, incluyendo estudiantes de la UNAM y la UAM, normalistas de Ayotzinapa, maestros de la CNTE, jueces y magistrados en retiro forzado, madres y familias buscadoras de desaparecidos, organizaciones contra el Genocidio en Gaza y el Frente por las 40 Horas. Las principales movilizaciones se concentraron sobre la Calzada de Tlalpan, donde madres buscadoras y estudiantes de Ayotzinapa intentaron llegar al Estadio Ciudad de México, sede de la ceremonia de inauguración realizada el jueves 11 de junio.

Pese a los incidentes, las autoridades destacaron la actuación policial. El secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, expresó su reconocimiento a los elementos de la SSC por su “disciplina, firmeza y profesionalismo”, afirmando que contribuyeron a preservar el orden público bajo instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Por su parte, la jefa de Gobierno capitalino, Clara Brugada Molina, quien observó el triunfo de la selección mexicana (2-0 sobre Sudáfrica) junto a la mandataria federal, reiteró el mensaje de conciliación: “Sí al derecho a manifestarse… pero también el derecho al libre tránsito; a poder participar en un gran evento y lo estamos garantizando”.

Mientras en la capital se reportaron los enfrentamientos, en Jalisco activistas y defensores de derechos humanos advirtieron que existe peligro de represión durante las actividades del Mundial. Denisse Montiel, codirectora del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (Cepad), señaló que están documentadas “acciones de limpieza social”, criminalización de la protesta, racismo y procesos de militarización. Montiel explicó que en la entidad “hablar de protesta social sigue siendo hablar de detenciones arbitrarias, uso excesivo de la fuerza, criminalización, tortura y desaparición forzadas de corta duración”.

Ante estas advertencias, la presidenta municipal de Guadalajara, Verónica Delgadillo, afirmó que la ciudad es un espacio seguro y aseguró: “estamos en las mejores condiciones para viajar a Guadalajara. Somos la mejor sede mundialista”. Esta declaración contrasta con la clasificación del Departamento de Estado de Estados Unidos, que ubicó a Jalisco en Nivel 3, recomendando a los turistas “reconsiderar el viaje”. La policía de Guadalajara informó que mantendrá presencia con más de 17 mil oficiales durante los 39 días de la justa, medida que para los activistas representa un riesgo adicional para personas en situación de calle, migrantes y trabajadores informales.

Para monitorear la situación, se creó el Observatorio Mundialista de Derechos Humanos, a través del cual la Red TDT recibirá denuncias para generar alertas e informes sobre casos de represión y abuso de autoridad durante el evento futbolístico.