Ciudad De México, 27 de marzo de 2026.- El Ministerio de Comercio de China presentó este miércoles las conclusiones de su investigación sobre los incrementos arancelarios implementados por México, calificando las medidas como “barreras al comercio y la inversión” sin fundamentos válidos. El organismo asiático afirmó tener derecho a adoptar contramedidas para salvaguardar los intereses de sus industrias, en medio de una disputa comercial que pone en riesgo miles de millones de dólares en intercambios bilaterales.
Según el reporte oficial dado a conocer en Pekín, las subidas de aranceles de importación afectan más de 30 mil millones de dólares en exportaciones chinas hacia territorio mexicano. Las pérdidas estimadas se concentran principalmente en los sectores mecánico y eléctrico, con un impacto de 9 mil 400 millones de dólares, mientras que aproximadamente 9 mil millones recaerían sobre las industrias automotriz y de piezas de automóviles. Datos aduaneros citados por el ministerio indican que México fue el principal destino de exportación de vehículos de China durante 2025.
La controversia surge en torno a los gravámenes impuestos por México a productos originarios de países con los que no mantiene un tratado de libre comercio, incluyendo a China, Rusia, Corea del Sur e India. Mientras fuentes periodísticas señalan que México anunció fuertes aumentos arancelarios en diciembre de 2025 con tasas de hasta un 35 por ciento, otros reportes indican que los gravámenes establecidos para 2026 oscilan entre el 5 por ciento y el 50 por ciento para más de mil 400 artículos, afectando también a sectores metálicos, químicos y textiles.
Ante las acusaciones de Pekín, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, defendió la postura del gobierno federal desde Nuevo León. El funcionario argumentó que los aranceles obedecen a la falta de un “piso parejo” en la competencia internacional, señalando que el gobierno chino elude impuestos y subsidia a su industria para ofrecer precios inferiores, práctica conocida como dumping. Ebrard insistió en que la medida es una herramienta avalada por la Organización Mundial del Comercio para proteger sectores nacionales como el acerero, textil y del calzado.
“Ese es un derecho que México tiene. Nosotros no tenemos nada contra China ni contra ningún otro país”, declaró el secretario de Economía, descartando que se trate de una represalia específica contra la nación asiática. Por su parte, analistas han considerado la medida mexicana como un intento de apaciguar a Estados Unidos, cuyo presidente ha impuesto aranceles significativos a productos chinos y busca cerrar vías comerciales de Pekín en el mundo, todo ello en el contexto de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El Ministerio de Comercio chino puso sobre la mesa la posibilidad de ejecutar medidas comerciales e internacionales en favor de sus empresas, aunque hasta el momento no ha detallado la naturaleza específica de las acciones que emprenderá. La Hacienda mexicana había estimado previamente que la imposición de estas tarifas generaría una recaudación anual de 30 mil millones de pesos, con un impacto inflacionario proyectado del 0.2 por ciento.
