Por Redacción

Ciudad De Washington, 21 de marzo de 2026.- El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció medidas excepcionales para contener la escalada de precios energéticos globales, autorizando la venta de 140 millones de barriles de petróleo iraní que se encontraban varados en el mar, mientras el conflicto en Medio Oriente mantiene cerrado el estrecho de Ormuz y empuja el costo del barril a más de 100 dólares. La decisión fue confirmada en la Ciudad de Washington por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, como parte de una estrategia para estabilizar el suministro ante la interrupción de las rutas tradicionales de exportación.

La medida se produce en un contexto de contradicciones en la postura del gobierno estadounidense, donde el presidente Donald Trump ha declarado simultáneamente que no desea un alto el fuego, pero contempla reducir gradualmente las operaciones militares contra Irán. Asimismo, el mandatario ha criticado a los países de la OTAN por su reticencia a abrir el estrecho de Ormuz, a la par que afirma que Estados Unidos prescinde de dicha vía marítima, generando incertidumbre sobre la estrategia geopolítica a seguir.

El impacto en los mercados inmediatos es tangible, con estimaciones que sitúan el precio de la gasolina en Estados Unidos entre 3.8 y 4.2 dólares por galón. La tensión se ha visto agravada por reportes previos, como el ataque a una planta desalinizadora en Qeshm el 7 de marzo, atribuido por Irán a fuerzas estadounidenses aunque negado por el ejército de Washington, así como menciones de incidentes similares en Baréin que permanecen sin confirmación oficial sobre su autoría.

En México, la volatilidad internacional ha obligado al gobierno federal a implementar ajustes fiscales. Édgar Amador, secretario de Hacienda, trabaja en la aplicación de subsidios al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para amortiguar el impacto en los combustibles, buscando mantener una posición económica neutral frente a la presión inflacionaria que alertan los analistas.

El sector financiero mexicano monitorea la situación con cautela. Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México, sigue de cerca las consecuencias de estas medidas excepcionales en las cadenas de suministro globales y su efecto en la estabilidad financiera local, mientras se aguardan detalles específicos sobre los objetivos militares que podrían definir el curso inmediato del conflicto.