Por Redacción
Los Ángeles, 20 de marzo de 2026.- La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, firmó este jueves una proclamación que declara el último lunes de marzo como el ‘Día de los Trabajadores Agrícolas’ en la ciudad, sustituyendo la conmemoración previa dedicada a César Chávez. La medida responde a graves acusaciones de abuso sexual contra niñas y agresiones a mujeres adultas perpetradas por el fallecido líder sindical, reveladas recientemente por investigaciones periodísticas y testimonios directos.
La decisión municipal se produce tras la difusión de reportes que detallan denuncias de abusos sexuales contra menores ocurridos en la década de 1970. Entre las acusadoras se encuentran Ana Murguia y Debra Rojas, quienes afirmaron haber sido víctimas de Chávez cuando eran menores de edad durante dicho periodo. Asimismo, la dirigente sindical Dolores Huerta reveló que el líder la agredió sexualmente en la década de 1960, sumando peso a las alegaciones que motivaron la revaluación de los homenajes públicos.
Además del cambio en la denominación del día conmemorativo, la administración de Bass evalúa modificar el nombre de lugares emblemáticos de la ciudad que actualmente honran a César Chávez. Esta acción forma parte de un proceso más amplio para revisar los símbolos públicos asociados a figuras históricas frente a nuevas evidencias de conducta indebida. Líderes demócratas en California trabajan simultáneamente en una iniciativa legislativa para cambiar la denominación del día festivo estatal, programado originalmente para el 31 de marzo.
El New York Times fue el medio que sacó a la luz las graves acusaciones, detallando patrones de comportamiento que incluyen agresiones a mujeres adultas y abusos contra niñas. La proclamación emitida por la alcaldía busca alinear los reconocimientos oficiales con los valores contemporáneos de protección a los derechos humanos, desplazando el foco hacia la colectividad de los trabajadores del campo en lugar de individualizar la figura de Chávez.
La modificación del calendario cívico en Los Ángeles marca un precedente en la manera en que las instituciones públicas responden a revelaciones históricas de abuso. Mientras se consolidan estos cambios a nivel local, la discusión se extiende hacia el ámbito estatal, donde se busca redefinir la memoria colectiva respecto al movimiento laboral chicano y sus líderes fundadores.

