Por Redacción

Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- Las autoridades federales concluyeron este 16 de marzo las labores de contención de un derrame de hidrocarburo en el Golfo de México que inició hace aproximadamente dos semanas, afectando numerosas playas en Veracruz y Tabasco. La Secretaría de Marina (Semar) y Pemex realizaron operaciones con embarcaciones especializadas para controlar la mancha, cuyas causas exactas aún se investigan para determinar responsabilidades conforme a la legislación ambiental.

El incidente impactó 39 delegaciones, localidades y municipios en el estado de Veracruz, además de las playas de Santos Magallanes y Paraíso en Tabasco. Aunque no se ha especificado el volumen exacto del derrame ni la extensión total del área contaminada, las operaciones de contención se ejecutaron mar adentro desde el primer momento en que se detectó la presencia del hidrocarburo.

Pemex, mediante un comunicado institucional, afirmó que actuó de inmediato con medidas de prevención y contención. “Desde el primer momento en que se identificó la presencia de hidrocarburo se realizaron operaciones de prevención y contención mar adentro mediante embarcaciones especializadas”, señaló la empresa estatal.

Por su parte, dependencias del gobierno federal emitieron un comunicado conjunto indicando que, una vez detectado el origen del hidrocarburo, se procederá conforme a la legislación ambiental vigente para determinar responsabilidades y garantizar la reparación del daño ambiental. La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) está a cargo de las investigaciones técnicas.

El derrame genera preocupación entre pescadores y habitantes locales, quienes enfrentan impactos económicos especialmente críticos ante la proximidad de la temporada de Semana Santa, crucial para el sector turístico. Este evento recuerda incidentes similares ocurridos en mayo de 2025 en Paraíso, Tabasco, cerca de la refinería Dos Bocas, y en julio de 2023 cuando se afectaron 467 kilómetros cuadrados en la misma región.

Las autoridades mantienen vigilancia en la zona para monitorear posibles residuales y evaluar los daños a la fauna marina, cuyas cifras exactas aún no han sido divulgadas. El caso expone nuevamente los desafíos ambientales y operativos en las actividades petroleras del Golfo de México.