Por Redacción

Ciudad de Mexico, 16 de marzo de 2026.- El sector gasolinero anunció un nuevo incremento en los precios de la gasolina Premium y el diésel para el próximo lunes, lo que podría llevar estos combustibles a un rango de entre 28 y 30 pesos por litro. Mientras tanto, el gobierno federal aseguró que su renovada estrategia de estabilización mantiene el precio de la gasolina regular (Magna) por debajo de los 24 pesos.

Juan Gerardo Oyervides Rodríguez, representante del sector empresarial gasolinero, informó que el aumento proyectado para el próximo lunes será de aproximadamente 2.20 pesos por litro para la gasolina Premium y de 0.50 pesos para el diésel. Oyervides atribuyó esta tendencia alcista a factores internacionales y a la dependencia del país de las importaciones de combustible, señalando además que el incremento en el diésel impacta directamente al sector del transporte de carga.

Estos anuncios se dan luego de los incrementos registrados la semana pasada, cuando la gasolina Regular subió 0.30 pesos, la Premium 0.60 pesos y el diésel 2.40 pesos por litro, según los datos proporcionados.

En contraste, desde el gobierno federal, el procurador Iván Escalante, titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), afirmó que la renovación de la estrategia nacional de estabilización de precios ha permitido contener el costo de la gasolina de mayor consumo. “La renovación de la estrategia nacional de estabilización permite mantener el precio de la gasolina regular por debajo de los 24 pesos por litro”, declaró Escalante.

La situación expone la presión diferencial sobre los combustibles en México. Por un lado, el gobierno prioriza la contención del precio de la gasolina Magna, de uso más común entre la población. Por el otro, los combustibles Premium y el diésel, sujetos con mayor intensidad a las fluctuaciones del mercado internacional y los costos de importación, muestran una clara tendencia alcista.

El anuncio del empresario gasolinero reaviva el debate sobre la dependencia energética del país y la efectividad de los mecanismos de control de precios ante un entorno global volátil. Mientras las autoridades destacan el éxito en mantener estable un combustible básico, los usuarios de diésel y gasolina de alto octanaje se preparan para un nuevo golpe a su economía.