Por Redacción

Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- El filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas, considerado el último gran representante de la Escuela de Fráncfort y uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, falleció este sábado 14 de marzo a los 96 años en su casa de Starnberg, en el sur de Alemania, según confirmó su editorial, Suhrkamp, a través de las agencias EFE y AFP. La noticia, dada a conocer por la familia del intelectual, fue reportada por medios alemanes como la televisión pública ARD, la revista Der Spiegel y el diario Bild.

“Puedo confirmarle que Jürgen Habermas ha muerto hoy. De esto ha informado la familia. Ha muerto en su casa”, declaró un portavoz de la editorial Suhrkamp a la agencia EFE. Aunque no se especificó la hora exacta ni la causa del deceso, la muerte del filósofo marca el fin de una era para la teoría crítica y el pensamiento social contemporáneo.

Autor de una vasta obra centrada en la teoría de la acción comunicativa, la ética del discurso y la democracia deliberativa, Habermas nació el 18 de junio de 1929 en Düsseldorf. Su pensamiento, que buscó renovar el proyecto de la modernidad a través del potencial racional del lenguaje y la comunicación, influyó profundamente en disciplinas como la sociología, la ciencia política, el derecho y la filosofía.

Timon Gremmels, ministro de Ciencia del estado alemán de Hesse, lamentó la pérdida y calificó a Habermas como “uno de los filósofos y teóricos sociales más destacados de nuestro tiempo”. El intelectual recibió numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2003.

Su legado, sin embargo, ha sido objeto de revisión frente a fenómenos contemporáneos como el feminismo, la digitalización y el auge de movimientos reaccionarios, cuestiones que pusieron a prueba los límites de su marco teórico. Aún así, su defensa de una esfera pública robusta y su crítica al instrumentalismo tecnocrático mantienen vigencia en debates actuales sobre democracia y comunicación.

Habermas mantuvo también un vínculo peculiar con México, donde en 1989 protagonizó una anécdota que se volvió célebre en círculos intelectuales: durante una visita, se encontró en un elevador con la vedette Tongolele, quien al reconocerlo le dijo “¡Ah, usted es el filósofo!”. El pensador, sorprendido, respondió con un simple “Sí”, en un episodio que ilustraba su inesperada fama incluso fuera de la academia.

Con su muerte, se apaga la voz de uno de los últimos grandes sistematizadores de la filosofía del siglo XX, cuya obra seguirá siendo referencia indispensable para comprender las tensiones entre razón, poder y democracia en las sociedades complejas.