Por Redacción

Ciudad de México, 5 de febrero de 2026.- La Dirección General de Administración del Senado de la República clausuró este jueves el salón de belleza ubicado en las instalaciones del edificio principal, apenas días después de que fuera reabierto tras una primera intervención en enero, lo que generó nuevas críticas por el uso de espacios públicos para servicios personales.

El cierre se produjo alrededor de las 11:00 horas tras una inspección de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, que detectaron irregularidades en higiene, falta de permisos sanitarios actualizados y operación sin licencia comercial adecuada en un inmueble federal. El local, conocido informalmente como “Salón del Senado”, ofrecía servicios de corte de cabello, manicure, pedicure, tintes y tratamientos estéticos a senadores, personal administrativo y visitantes, con tarifas preferenciales para legisladores.

La senadora Laura Itzel Castillo (Morena, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género), quien ha defendido públicamente el espacio, reaccionó en redes sociales y en entrevista con medios: “El salón de belleza no es nada fuera de lo normal. Existen en casi todas las dependencias públicas del país, en oficinas de gobierno, en el Poder Judicial y Legislativo. Es un servicio que facilita la vida diaria de quienes trabajamos largas jornadas aquí. No hay nada irregular ni privilegio indebido”.

La legisladora argumentó que el salón atiende principalmente a mujeres trabajadoras del Senado —incluyendo secretarias, asistentes y legisladoras— y que su operación responde a una necesidad real en un entorno laboral con horarios extendidos. Sin embargo, la clausura temporal se suma a cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos para infraestructura no esencial, ya que el espacio ocupa un área de aproximadamente 40 metros cuadrados en el sótano del edificio, con equipo y mobiliario pagados con presupuesto del Senado.

La Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Senado informó que el cierre es preventivo mientras se regulariza la situación sanitaria y se obtienen los permisos correspondientes. No se reportaron multas inmediatas, pero Profeco podría aplicar sanciones si se comprueba incumplimiento reiterado a la Ley Federal de Protección al Consumidor y normas de salubridad.

La polémica revive el debate sobre privilegios en el Poder Legislativo, similar a controversias pasadas con gimnasios, estancias infantiles y cafeterías exclusivas. Opositores como PAN y PRI criticaron el “doble estándar” y exigieron transparencia en el gasto del Senado, mientras Morena minimizó el incidente como un trámite administrativo rutinario.

Hasta el momento, el salón permanece clausurado y se espera que reabra una vez subsanadas las observaciones. La senadora Castillo reiteró que el servicio beneficia a las trabajadoras y no representa un gasto extraordinario, sino una facilitación laboral común en instituciones públicas.