Por Luis Martínez Alcántara

La activista y líder de comerciantes ambulantes, Teresa González Murillo, falleció la mañana del 2 de abril de 2025, luego de ser atacada en su domicilio en Guadalajara, Jalisco.

El 27 de marzo, al menos tres hombres armados irrumpieron en su hogar con la intención de secuestrarla; al resistirse, le dispararon en el rostro y huyeron del lugar. Desde entonces, Teresa permaneció hospitalizada en estado crítico hasta su deceso.

Teresa, conocida como “Teresita” por sus allegados, era integrante del colectivo Luz de Esperanza Desaparecidos Jalisco y buscaba a su hermano Jaime González Murillo, desaparecido en septiembre de 2024 en el centro de Guadalajara.

Además, lideraba un grupo de comerciantes ambulantes en el centro histórico de la ciudad y había participado en protestas contra el ayuntamiento local por políticas relacionadas con el comercio informal.

Días antes del ataque, Teresa había recibido amenazas y su hija de 15 años fue agredida afuera de su escuela secundaria. Estas intimidaciones se suman a las denuncias previas del colectivo sobre la falta de seguridad para quienes buscan a sus seres queridos desaparecidos en Jalisco.

El colectivo Luz de Esperanza expresó su indignación y dolor por la pérdida de Teresa, exigiendo a las autoridades una investigación exhaustiva que conduzca a la detención y enjuiciamiento de los responsables. Asimismo, demandaron garantías de seguridad para todas las personas dedicadas a la búsqueda de desaparecidos en el país.

Este lamentable hecho resalta la vulnerabilidad y el peligro que enfrentan los activistas y familiares de desaparecidos en México, quienes, además de buscar justicia, deben lidiar con amenazas y agresiones constantes. La comunidad espera que este caso no quede impune y que se refuercen las medidas de protección para quienes realizan esta labor.